Por: Psicólogo Mauricio Trujillo
Si te has preguntado qué es TOC, debes saber que se trata de un trastorno psicológico que se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones, su base es la ansiedad. Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos no deseados y recurrentes, mientras que las compulsiones son conductas repetitivas que una persona realiza en respuesta a esas obsesiones. No hay una única causa de esta condición, es una combinación de factores biológicos y ambientales lo que contribuye a su desarrollo.
Posibles Causas del TOC
- Anomalías fisiológicas a nivel cerebral: Estudios de neuroimagen han revelado diferencias en la estructura y función del cerebro en individuos con TOC, en quienes están afectadas las regiones involucradas en la regulación de pensamientos y emociones.
- Dinámicas familiares: Especialmente en la infancia y la adolescencia, pueden contribuir al desarrollo del TOC las familias que son altamente críticas, controladoras o que ponen una gran presión sobre sus hijos. La sobreprotección de los padres también puede influir, ya que puede llevar a la falta de autonomía y la dependencia.
- Conformación de vínculos: Conflictos no resueltos en la relación con los padres, como sentimientos ambivalentes hacia ellos y patrones de apego inseguro pueden contribuir al desarrollo de TOC, pues las personas con un apego ansioso o ambivalente pueden ser más propensas a preocuparse en exceso y desarrollar obsesiones sobre la pérdida de las personas a las que están apegadas.
- Experiencias de vida: Los síntomas de TOC pueden ser una expresión de conflictos internos no resueltos o traumas emocionales del pasado. Estos conflictos pueden estar relacionados con aspectos de la sexualidad, la agresión, el miedo, la culpa u otros sentimientos reprimidos.
Principales Síntomas del Trastorno Obsesivo Compulsivo
El TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones. Algunos síntomas comunes incluyen:
- Obsesiones: Pensamientos intrusivos, como miedo a la contaminación, pensamientos blasfemos, miedo a dañar a otros o a uno mismo, necesidad de simetría, entre otros.
- Compulsiones: Conductas repetitivas que se realizan para aliviar la ansiedad asociada con las obsesiones, como lavarse las manos en exceso, contar, verificar o repetir ciertas acciones.
- Impacto en la Vida Diaria: El TOC puede interferir significativamente en la vida cotidiana afectando las relaciones, el desempeño académico o laboral y la calidad de vida en general.
Tipos de TOC
El TOC puede manifestarse de diversas formas, y se han identificado varias categorías basadas en los tipos de obsesiones y compulsiones que experimenta una persona, siendo posible presentar combinación de diferentes subtipos o síntomas, algunos pacientes pueden no encajar con exactitud en ninguna de estas categorías. Algunos de los más comunes son:
- TOC de Conteo y Orden: Necesidad extrema de contar objetos o realizar rituales de orden repetitivos. Pueden contar los pasos que dan, los objetos en una habitación o realizar tareas en un orden específico.
- TOC de Contaminación y Limpieza: Las obsesiones están relacionadas con la contaminación y la suciedad, y las compulsiones incluyen lavado excesivo de manos, duchas largas o evitar tocar objetos o personas percibidos como contaminantes.
- TOC de Verificación: Obsesiones sobre olvidar algo importante o cometer un error grave. Como resultado, se realizan compulsiones de verificación, como revisar repetidamente si cerraron la puerta con llave o apagaron los electrodomésticos.
- TOC Religioso o Moral: Obsesiones relacionadas con preocupaciones religiosas o morales. Las compulsiones pueden incluir oraciones repetitivas, confesiones constantes o rituales para evitar cometer actos inmorales.
- TOC de Acumulación: Dificultad para desechar objetos, incluso cuando son inútiles o insalubres. Acumulan objetos de manera compulsiva y a menudo viven en condiciones abarrotadas y desordenadas.
- TOC de Simetría y Ordenamiento: Obsesión con la simetría y la necesidad de que las cosas estén perfectamente ordenadas. Las compulsiones incluyen reorganizar y ajustar constantemente objetos y muebles para que estén simétricos.
- TOC de Seguridad: Obsesiones relacionadas con la seguridad de sí mismos o de sus seres queridos. Pueden realizar compulsiones como rezar, tocar objetos en un patrón específico o evitar situaciones que perciben como peligrosas.
- TOC Sexual: Obsesiones centradas en pensamientos o impulsos sexuales no deseados y perturbadores. Las compulsiones pueden incluir la evitación de situaciones sexuales, la verificación repetida de orientación sexual o la realización de actos sexuales compulsivos.
- TOC de Daño a Otros: Obsesiones acerca de causar daño a otras personas, ya sea de manera involuntaria o deliberada. Pueden realizar compulsiones para prevenir este daño, como evitar objetos afilados o mantenerse alejados de personas.
- TOC de Hipocondría: Obsesiones centradas en la preocupación constante por tener una enfermedad o una afección médica grave. Las compulsiones pueden incluir consultar a médicos repetidamente, realizar pruebas médicas innecesarias o buscar constantemente información médica en línea.
Las dos secciones siguientes fueron escritas por la psicóloga Angie Sabogal.
Por qué las compulsiones no alivian el malestar a largo plazo
Es importante mencionar que, las personas pueden llegar de forma consciente o inconsciente a juzgar ese tipo de patrones de comportamiento haciéndolos sentir que es algo exagerado, incluso irrelevante, pero lo que no saben es que internamente estos pacientes sí sienten una urgencia, una necesidad de acudir a sus compulsiones, de mantener las conductas impulsivas, ya es un miedo que hace que se active su sistema nervioso central y llegue a su cerebro la idea de que su vida o la de los demás está en riesgo, y, al sentir tal amenaza, genera que las personas que experimentan este trastorno, no puedan salir de este bucle de comportamientos repetitivos; por esta razón, los pacientes experimentan una sensación de culpa, ya que les ha impedido llevar una vida en calma.
Mitos sobre el TOC (no es solo “ser ordenado”)
Vale la pena resaltar que son personas que muchas veces para evitar ser señalados guardan sus sentimientos, incluso procuran que sus rituales y/o sus conductas no sean vistos por los demás, sintiéndose por esta razón más solos e incomprendidos; eso también se debe a que hay varios mitos alrededor de este trastorno, por ejemplo, al creer que el TOC se reduce netamente a una obsesión hacia la limpieza, sin embargo, hay una gran cantidad de variables de obsesión y compulsión, como daño, temor a equivocarse, o temor a perder el control. Otro mito está relacionado con que todos los seres humanos tenemos un poco de estas conductas TOC, sin embargo, un gran diferenciador de que sea un trastorno o no, es que la persona que está realizando esos rituales está sintiendo gran malestar al punto de que puede llegarse a sentir incapacitado, incluso puede llevarlo a que no pueda salir de su casa hasta que haga una verificación, o que empiece a alejarse, al creer que va a causarle daño a todas las personas.
Tratamientos para Trastorno Obsesivo Compulsivo
El tratamiento del TOC suele ser multidisciplinario y puede incluir:
- Terapia de enfoque psicoanalítico: Busca identificar las causas subyacentes y los conflictos no resueltos que pueden estar contribuyendo al TOC, examinando experiencias de la infancia, relaciones familiares, traumas y otros eventos, de manera que ayuda a procesar emociones reprimidas, a analizar los mecanismos de defensa y fomentar el autoconocimiento.
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Ayuda a las personas a identificar, desafiar y cambiar sus pensamientos, emociones y comportamientos obsesivos y compulsivos.
- Medicamentos: En algunos casos, los médicos pueden recetar medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) para ayudar a reducir los síntomas del TOC.
- Terapias de Grupo y Apoyo: Participar en terapias de grupo o buscar apoyo de amigos y familiares puede ser beneficioso para quienes padecen TOC.
El TOC desde el psicoanálisis
Esta sección fue escrita por Sofía Flórez Castillo, psicóloga clínica.
Trastorno vs. estructura obsesiva compulsiva
La psicoanalista estadounidense Nancy McWilliams (1994) postula una importante distinción entre lo que desde la clínica psicoanalítica sería el trastorno obsesivo compulsivo y la estructura obsesiva compulsiva. Cuando se habla de TOC, McWilliams (1994) se refiere a una experiencia egodistónica de las obsesiones y las compulsiones. El término “egodistónico” hace referencia a algo que genera conflicto con el Yo del paciente, es decir, que sufre por la situación. En el caso del TOC, las personas sufren mucho por los pensamientos obsesivos y las compulsiones que de ellos se derivan, y por ello buscan cambiar esta experiencia.
Por otra parte, la estructura obsesiva compulsiva es una manera de ver, experimentar y funcionar en el mundo, que genera una vivencia egosintónica para la persona con esta característica. Es decir, la persona disfruta y siente placer a partir de esta estructura. No sufre por sus obsesiones ni compulsiones, pero puede llegar a sufrir por cómo estas afectan su manera de relacionarse con el mundo. Desde el psicoanálisis freudiano, solemos hablar de diferentes tipos de estructuras psíquicas; las más comunes de ellas son las neurosis. Podríamos decir que la estructura obsesiva compulsiva se ubicaría dentro de lo que Freud (1909; 1926) llamaría las “neurosis obsesivas”, las cuales, más allá de formularse como una patología, constituyen una caracterización de cómo ciertas personas experimentan su vida diaria. Ahora, veamos algunos de los rasgos que están presentes y distinguen tanto al TOC como a la estructura obsesiva compulsiva.
Lo obsesivo y lo compulsivo: la diferencia
En primer lugar, es importante aclarar la definición y diferencia entre lo obsesivo y lo compulsivo. Las obsesiones son pensamientos persistentes y no deseados, que se sienten como ideas intrusivas. Las compulsiones, por su parte, son acciones persistentes, no deseadas e irresistibles para la persona. Es fundamental reconocer que cualquier persona, con o sin el trastorno o la estructura, puede tener obsesiones o compulsiones ocasionalmente. Pero el grado de frecuencia y el tipo de experiencia que se tiene con ellas es lo que determina la presencia de un trastorno.
Un ejemplo de idea obsesiva sería “si alguien no me contesta el celular rápidamente es porque no me quiere”, y un ejemplo de compulsión sería la acción que se deriva de esta idea, como revisar constantemente el celular para ver si hay una respuesta. En pacientes con el trastorno puede haber ideas y compulsiones con un impacto emocional mucho más profundo que muchas veces limitan el funcionamiento de la persona. Como muestra, puede haber una idea obsesiva de que todas las superficies en espacios públicos tienen gérmenes muy peligrosos, lo cual deriva en la compulsión de lavarse las manos constantemente, durante lapsos cortos; ello deriva en interrupciones de actividades de la vida diaria, resequedad en las manos y una incomodidad permanente ante la sensación de contagio (McWilliams, 1994).
El terreno común que tienen lo obsesivo y lo compulsivo es que ambos se manifiestan por una necesidad de control que surge en personas con este tipo de funcionamiento. Se intenta controlar el mundo, como una manera de mitigar la sensación de descontrol interna.

Afecto, temperamento y las defensas del TOC
En personas con TOC, las experiencias emocionales pueden ser variables y extremadamente intensas. Se puede experimentar ira ante la posibilidad de que alguien desee controlar su forma de vivir; miedo, ante la posibilidad de ser castigados o excluidos por sus comportamientos; y vergüenza al no cumplir las expectativas propias sobre cómo deberían ser las cosas.
A raíz de la manifestación de estas emociones, el cuerpo genera ciertas defensas para tolerar los estados mentales de dicho trastorno. Algunas de ellas son cognitivas: es decir, procuran tolerar el malestar emocional por medio del pensamiento racional e intelectualizado. En definitiva, las personas tratan lo emocional como algo secundario a sí mismos, y buscan, por lo tanto, operar desde la lógica y la razón, mediante la idealización de la cognición, como modo de existir en la vida. Así tratan de desligar el factor emocional que es inherente a todo proceso cognitivo (McWilliams, 1994).
Otro tipo de defensas son las de conducta; gracias a ellas se inician las compulsiones. Se trata de acciones que buscan deshacer, con acciones inconscientes, la culpa, la ansiedad o el miedo que generan los pensamientos obsesivos. Entonces, en lugar de reconocer y tolerar la ansiedad de, por ejemplo, la idea de que la falta de respuesta al celular es indicador de falta de afecto, se emplea una conducta-respuesta, como la revisión del celular constante. Sin embargo, en casos más severos, las ideas y compulsiones resultan en unas defensas que parecieran venir de una especie de “creencias mágicas”, donde inconscientemente ciertas conductas protegerán a la persona de su angustia. Por ejemplo, una persona puede sentir que necesita frotar tres veces la perilla de su puerta antes de salir de casa; de lo contrario, esta se podría incendiar. Las conductas de defensa son irracionales, pero muchas veces inevitables, y generan un nivel alto de sufrimiento (McWilliams, 1994).
Qué se siente ser un Yo obsesivo compulsivo
Lo cierto es que, más allá de las características usuales de un trastorno obsesivo compulsivo, lo más importante para considerar en esta situación es lo que representa a nivel vivencial para el Yo de cada persona, pues cada sujeto lo experimenta de manera diferente.
Un TOC es doloroso, desde su núcleo, porque a nivel estructural hay un tipo de expectativa que la persona se impone a sí misma, que nunca se va a poder cumplir, pues está amarrada a ideas que son en su naturaleza persistentes e insistentes. Las personas que sufren de esta manera tienen un nivel de autocrítica muy alto, sensaciones constantes de culpa y angustia y un “Superyó”, es decir, la instancia moralizante del psiquismo, estricto, inflexible y a veces tiránico. Por lo general, ante la aparición de este trastorno, puede ser difícil tomar decisiones, crear y mantener nuevas relaciones, y confiar en los otros.
Por todos estos motivos, personalmente hago un llamado urgente a comprender a profundidad que el TOC no es una simple molestia ante el desorden o un gusto por la buena ortografía. Es una manera particular de existir en el mundo, que genera un sufrimiento profundo, pero que puede ser escuchada y acompañada desde cada experiencia subjetiva.
Si quieres entender cómo se diferencia este abordaje del que propone la terapia cognitivo-conductual, puedes leer nuestro artículo sobre las diferencias entre la terapia psicoanalítica y la terapia cognitivo-conductual. Y si te interesa cómo trabaja el psicoanálisis en la práctica, revisa qué es la asociación libre.
Sección escrita por la psicóloga Angie Sabogal.
Cómo acompañar a alguien con TOC
Otro aspecto que también vale la pena tener en cuenta es el acompañamiento que se le brinda a las personas con TOC, ya que, en ocasiones, estas personas intentan acompañar o seguir el ritual al paciente, sin embargo, esto es algo que puede empeorar a mediano y largo plazo la condición; para evitar esto, es recomendable que las personas lo acompañen siguiendo las recomendaciones que el psicólogo les brinde, para enseñarle progresivamente a poner límites a sus rituales, desde la empatía; de hecho, estas personas necesitan que empiecen a acompañarlas sin que las juzguen, mientras transitan el proceso psicológico.
Si sientes que esta información resuena con tus síntomas o los de alguna persona que está a tu alrededor, es importante invitarlo a que acuda a terapia psicológica para que pueda haber mejoras en su vida diaria; estamos para acompañarte en Insight psicología. Si quieres una mirada distinta sobre el mismo tema, puedes leer el TOC desde el psicoanálisis.
Conclusión: El Trastorno Obsesivo-Compulsivo es una condición mental compleja cuya raíz es la ansiedad. Si tú o alguien que conoces está lidiando con TOC, es importante buscar ayuda profesional, con el tratamiento adecuado, muchas personas pueden encontrar alivio y mejorar su calidad de vida. Ampliar el conocimiento y la comprensión de las posibles causas, los síntomas, los tipos y las opciones de tratamiento, es un paso importante en este proceso.
Fuentes:
Gabbard, G (2021). Enfoques de orientación psicoanalítica para el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo. Revista Internacional de Psicoanálisis Aperturas NÚMERO 009 2001. Tomado de: http://www.aperturas.org/articulo.php?articulo=0000183
Phillips, K. y Stein, D. (2021). Trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Manual MSD. Tomado de: https://www.msdmanuals.com/es-co/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastorno-obsesivo-compulsivo-y-trastornos-relacionados/trastorno-obsesivo-compulsivo-toc
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades CDC (2023). Trastorno obsesivo-compulsivo. Tomado de: https://www.cdc.gov/childrensmentalhealth/spanish/ocd.htmlMayo Clinic (2021). Trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Tomado de: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/obsessive-compulsive-disorder/symptoms-causes/syc-20354432