Por Psicologa Angie Sabogal
La polarización política dejó de ser un asunto de noticieros y redes sociales para meterse en las casas, en las oficinas y en las mesas familiares. Algo está pasando en el país y muchos lo estamos sintiendo, incluso quienes preferirían mantenerse al margen de la discusión política. De hecho, en consulta hemos empezado a escuchar frases que hace algunos años eran poco frecuentes: “dejé de hablarle a un amigo de toda la vida”, “la relación con mi hermano se dañó después de una discusión”, “en la oficina ya no se puede opinar porque todo termina mal”, “cada reunión familiar termina en pelea”.
Qué está pasando: cuando la política daña relaciones cercanas
Tras unas semanas de las elecciones, han llegado a consulta pacientes que refieren haber tenido discusiones o la necesidad de tomar distancia de ciertos familiares, compañeros de trabajo y amistades. Incluso, algunas personas han decidido cortar estos vínculos. Esto refleja un país dividido, donde parece que cualquier persona que piense diferente se convierte en un rival al que se debe atacar, ridiculizar o descalificar. Aunque las diferencias son inevitables en todos los ámbitos de la vida, en este momento se han convertido en un factor que ha generado una profunda división.
Por qué una diferencia de opinión se siente como un ataque personal
En medio de esta controversia política aparecen otras variables psicológicas que vale la pena revisar. Una de ellas es la sensación de pérdida, la cual suele generar frustración, decepción e impotencia. Muchas personas no saben cómo afrontar estas emociones de manera asertiva y terminan interpretando cualquier diferencia de opinión como un ataque personal. Como consecuencia, responden desde la defensa, llegando a descalificar o ridiculizar a quienes piensan distinto.
Es importante recordar que, como seres humanos, existen innumerables aspectos en los que podemos tener diferencias. Sin embargo, en temas políticos, especialmente cuando las decisiones impactan a todo un país, muchas personas sienten que no solo se está apoyando a un determinado candidato, sino que también se están cuestionando sus valores, creencias e identidad. Esto hace que perciban una amenaza y reaccionen de manera impulsiva frente a las opiniones o publicaciones de quienes piensan diferente, sin darse la oportunidad de reflexionar o escuchar otros puntos de vista. En lugar de promover el diálogo, se crea una competencia por ver quién logra defender mejor su postura, fortaleciendo la rivalidad y favoreciendo que las personas se rodeen únicamente de quienes piensan igual. De esta manera, los vínculos terminan deteriorándose.
Lo que los niños aprenden de cómo discutimos
No podemos dejar de lado que los niños aprenden observando a sus referentes adultos. Ellos están atentos a la forma en que hablamos y reaccionamos cuando alguien expresa una opinión diferente a la nuestra. Vale la pena preguntarnos: ¿qué les estamos enseñando? ¿Les estamos mostrando que es posible respetar las diferencias, o les estamos enseñando a reaccionar impulsivamente, responder de manera agresiva o atacar a quien piensa distinto?
Si quieres profundizar en cómo lo que modelamos en casa configura la forma en que los niños resuelven conflictos, puedes leer nuestro artículo sobre estilos de crianza.
Cómo proteger tus vínculos sin evitar el desacuerdo
También vale la pena reflexionar que, independientemente de la persona que haya sido elegida como presidente, cada uno de nosotros participa en la construcción del país que queremos. ¿Cómo podemos contribuir a crear un entorno basado en el respeto y la empatía? ¿Cómo podemos evitar que emociones intensas como la ira, la tristeza, la frustración o incluso la euforia destruyan vínculos con personas que han sido importantes en nuestra vida? Está en nuestras manos decidir si un desacuerdo político será el motivo para poner fin a una relación significativa o si, por el contrario, elegiremos preservar esos lazos desde el respeto mutuo.
Todos estos temas controversiales incrementan la ansiedad, el agotamiento emocional y la irritabilidad. Por eso, no olvides priorizar tu autocuidado. Hacer aquello que necesitas para proteger tu bienestar emocional y el de quienes te rodean es completamente válido. Es normal sentir enojo o frustración cuando alguien expresa una opinión diferente a la tuya; sin embargo, está en tu control decidir si reaccionas atacando o si haces una pausa, regulas tus emociones y respondes de una manera más asertiva.
Cuándo buscar apoyo profesional
A pesar de estas recomendaciones, hay personas que no encuentran un espacio seguro donde expresar cómo se sienten. Es allí donde el espacio terapéutico puede convertirse en un lugar de contención, escucha y acompañamiento, permitiendo proteger el bienestar emocional y aprender herramientas para gestionar las emociones en momentos de alta tensión.
Si estás atravesando alguna de estas situaciones, buscar ayuda también es una forma de cuidar de ti. La terapia puede ayudarte a disminuir el malestar emocional, fortalecer tus recursos para afrontar este momento y proteger los vínculos que has construido y deseas conservar. Cuando la tensión atraviesa a toda la familia, la terapia de familia puede ser un espacio útil para reconstruir la conversación.
¿Sientes que las diferencias políticas han afectado tu relación con familiares, amigos o compañeros de trabajo?
No estás solo/a: cada vez más personas llegan a consulta por esta razón. Aprender a regular emociones intensas como la ira o la frustración no significa dejar de tener postura, sino proteger los vínculos que te importan. En Insight Psicología te acompañamos a:
✅ Gestionar la ansiedad y el agotamiento emocional de este momento
✅ Aprender a responder de forma asertiva en lugar de reactiva
✅ Fortalecer tus recursos para afrontar conversaciones tensas
✅ Preservar relaciones significativas sin renunciar a lo que piensas
Buscar ayuda también es una forma de cuidarte.
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