Mitos de la depresión

Por: Piscólogas Stefany Valencia y Daniela Díaz

A medida que se abre la conversación sobre la salud mental, palabras como ansiedad y depresión son usadas a la ligera frente a momentos de preocupación o tristeza, y pasadas por alto frente a la presencia de claros síntomas clínicos de estas condiciones. Aunque las emociones son experiencias humanas normales, y transitorias, la depresión es un cuadro clínico incapacitante, que puede permanecer por largos periodos de tiempo. La depresión también es una de las protagonistas en la mayoría de los casos de suicidio, situación que ha incrementado en Colombia durante los últimos dos años. 

Solo en Latinoamérica, Colombia es el país con el mayor índice de casos de depresión reportados, ascendiendo hasta el 12% de las razones de consulta de las personas que se comunican a la línea 192, y esto es pensando que solo el 1% de la población busca ayuda para su salud mental. Con esto, se estima que la depresión afecta a un 4.4% de la población colombiana, es decir, 2.15 millones de colombianos; es una enfermedad mucho más común de lo que se comenta socialmente.

¿Qué es la depresión?

La depresión, según el DSM-V, es un trastorno del estado de ánimo, esto quiere decir que se presenta una desregulación disruptiva en el estado de ánimo. Al hablar de los trastornos depresivos, estos se clasifican teniendo en cuenta su sintomatología y duración; sin embargo, el rasgo común de todos estos trastornos es la presencia de un ánimo triste o irritabilidad, que se acompañan de cambios somáticos y cognitivos que afectan significativamente a la capacidad funcional del individuo. 

La depresión se puede desencadenar por una situación específica por ejemplo un duelo o pérdida económica; sin embargo, no siempre hay un desencadenante especifico.

OMS : Depresión – Hablemos

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

La primera respuesta es que, si alguna emoción se sale del control personal e interfiere con la vida cotidiana, relaciones interpersonales, situación laboral o con su salud, es momento de buscar ayuda.

Ahora, dentro del grupo de trastornos depresivos existe una amplia variedad de presentaciones, con diferentes intensidades y duraciones. La mayoría de ellos tienen algunos elementos en común, que según el DSM-5 (Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), pueden manifestarse como se enlista a continuación. Esta información no se presenta para generar autodiagnósticos, si no para identificar señales y la importancia de buscar ayuda profesional oportunamente. 

  • Tristeza o desmotivación la mayor parte del día, casi todos los días; junto con pensamientos subjetivos y persistentes de vacío, tristeza y desesperanza.
  • Disminución importante y radical del interés y placer por actividades cotidianas.
  • Cambios importantes de peso y apetito durante casi todos los días, sin uso de dietas, ejercicio o medicamentos.
  • Cambios importantes en los patrones de sueño, ya sea somnolencia durante todo el día, o insomnio continuado por varios días. 
  • Fatiga o pérdida de energía casi todos los días. 
  • Sentimientos de inutilidad y/o culpabilidad excesiva casi todos los días. 
  • Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse y tomar decisiones durante casi todos los días. 
  • Pensamientos recurrentes de muerte e ideas de suicidio, con o sin un plan para llevarlo a cabo. 

Las personas que pasan por los trastornos depresivos manifiestan ver el mundo oscuro, y tener ideas pesimistas, radicales y negativas con respecto al futuro; también manifiestan emociones de culpa y negatividad frente al pasado y al presente, llevándolas a un estado de inactividad y/o desmotivación intensa que interfiere con sus actividades cotidianas. Sin embargo, no todas las personas experimentan la depresión de la misma manera, por eso es importante conocer los mitos y realidades de esta. 

¿Qué causa la depresión?

Desde la rama más biológica hay algunas sustancias (medicamentos o drogas recreativas) que pueden generar síntomas depresivos, así como desregulaciones en sistema nervioso central u hormonal. Por otro lado, están los orígenes conductuales y emocionales, que son a los que se dedica a tratar la psicología. 

Desde la rama conductual de la psicología, la depresión se entiende como el resultado de un proceso de aprendizaje. Se sabe que personas que han visto que sus acciones no tienen consecuencias reales o positivas, estando expuestos a la frustración de manera sistemática y tienen propensión a desarrollar cuadros depresivos. Esto se puede dar en casos de negligencia (física o emocional) o sobreprotección. No importa cómo, la persona desarrolla una desesperanza aprendida que le indica al cerebro suspender toda acción dirigida a objetivos, pues predice que no va a alcanzarlos.

Desde la rama emocional se encuentran casos de depresión que están detonados o por traumas intensos o por fallos significativos en los vínculos interpersonales importantes. Frente a los traumas intensos, algunos cuadros depresivos buscan proteger a la persona aislándola del mundo exterior para integrar y sanar experiencias. Depende de la intensidad subjetiva del trauma y las capacidades de afrontamiento de cada persona la duración e intensidad de los cuadros depresivos. 

Ahora, con respecto a los vínculos interpersonales, la depresión puede originarse al haber necesidades relacionales insatisfechas con personas significativas. Ya sea que se falte al respeto de manera sistemática (agrediendo o sobreprotegiendo), que no se reciba afecto físico de manera consistente y segura, o se esté expuesto a expectativas irreales e injustas; en cualquiera de estos casos, la depresión puede estar funcionando como una señal de esta insatisfacción, pidiendo a gritos atención a esta necesidad. 

¿Qué hacer para combatir la depresión?

Años de investigación en salud mental han concluido que la línea de tratamiento más efectiva es un abordaje mixto entre psicología y psiquiatría. Debido a que los trastornos de depresión son multidimensionales, el trabajo desde estas dos áreas aborda todas las variables involucradas. Desde la psiquiatría se abordan los orígenes e impactos más físicos y biológicos de la depresión, estabilizando el sistema nervioso y los neurotransmisores, mientras que, desde la psicología, específicamente la Terapia Cognitivo Conductual, se pueden trabajar las variables conductuales, cognitivas y emocionales que sostienen el cuadro depresivo. 

Debido a que no se recomiendan hacer autodiagnósticos o tratamientos caseros para los cuadros depresivos, dada la gravedad que pueden alcanzar, llegando incluso al suicidio, algunos pasos que se pueden seguir frente a cualquier sospecha de depresión son: 

  1. Consultar con Endocrinología, para descartar cualquier desbalance hormonal que pueda estar generando o intensificando el malestar emocional; especialmente en mujeres.
  2. Consultar con Psiquiatría, para generar un proceso de análisis, diagnóstico y tratamiento médico de los aspectos físicos de la depresión. 
  3. Consultar con Psicología, para iniciar un proceso de reestructuración del sistema de creencias y comportamientos que sostienen el malestar emocional que se está experimentando. 

Mitos y realidades de la depresión

Qué es la depresión

La realidad, es que las emociones y reacciones del ser humano distan mucho de la depresión, siendo la principal diferencia la condición incapacitante de esta enfermedad. Aquí presentamos, y aclaramos, algunos de los mitos más comunes alrededor de la depresión:

Mito: Estar triste es lo mismo que estar deprimido

Realidad: La tristeza es una emoción natural al ser humano, la depresión es una enfermedad incapacitante en la vida de quien la padece. 

Las emociones existen para ayudarle al cerebro a adaptarse a diferentes situaciones de la vida, y la tristeza ayuda a resignificar las situaciones en las que hemos perdido algo, tan concreto o abstracto como lo entienda nuestra mente. Por esto, es esperable que podamos experimentar variedad de momentos de tristeza a lo largo de una hora, un día o una semana. Las emociones también son transitorias, tienen un final claro y usualmente rápido. Aunque en la depresión puede haber momentos de tristeza, esta no siempre está presente, en ocasiones la persona que está deprimida puede experimentar apatía total y ausencia absoluta de emociones, predominando la desmotivación y el desinterés. 

Mito: Estás deprimido porque quieres

Realidad: La depresión puede ser una enfermedad incapacitante, a nivel cognitivo, comportamental y emocional. 

Dado que es una enfermedad multidimensional, impacta todo el cerebro y el cuerpo. Así como genera caídas drásticas y significativas en las emociones de motivación, también genera dificultades cognitivas, haciendo difícil concentrarse, pensar, solucionar problemas o anticipar situaciones. Un ser humano con un sistema nervioso central deprimido, genuinamente tiene dificultades para pararse de la cama, regular el sueño, la digestión o los pensamientos, debido a que su cuerpo no cuenta con los mecanismos adecuados de activación. 

Mito: Si no lo veo, no es depresión

Realidad: Las personas pueden experimentar diferentes grados y estilos de depresión, y no todos son visibles. 

Aunque para algunas personas la depresión se ve como días en cama, sin ir al trabajo, contestar el celular o tener hábitos básicos de higiene y autocuidado; para otras personas puede ser una situación subyacente, donde la persona aprendió a ser mínimamente funcional. Las emociones de culpa que puede experimentar una persona por sufrir de depresión pueden llevarla a ocultarla de tal manera que personas inexpertas no la detecten.

Mito: Solo está llamando la atención

Realidad: La depresión también puede ser silenciosa, y si alguien está llamando la atención es porque la necesita. 

En este mito puede haber 3 situaciones posibles. En primer lugar, las personas alrededor pueden notar cambios en conducta, ánimo, presentación personal o patrones de comunicación en la persona enferma. Debido a que la resistencia al cambio es una característica adaptativa del cerebro humano, cualquier cambio significativo puede ser una señal de alerta de que algo no va bien. En segundo lugar, si la persona comunica sospechas de tener depresión, o que ha tenido ideas de muerte o suicidio, es imperativo prestar atención pues, aunque no sea depresión, el cambio es lo suficientemente significativo para compartirlo con alguien. Finalmente, si la persona en realidad está comunicando síntomas o ideas para llamar la atención, la sola necesidad de simular síntomas para obtener atención es señal de necesidades insatisfechas que están generando malestar emocional significativo.

Mito: La depresión es cosas de mujeres

Realidad: La depresión no tiene distinción de género, puede afectar tanto a mujeres como en hombres. 

Entendiendo que los trastornos depresivos son múltiples, tienen diferentes orígenes. Aquellos específicos a cambios hormonales por embarazo, anticonceptivos o ciclos desregulados, pueden ser específicos para mujeres. Sin embargo, tanto hombres como mujeres son propensos a sufrir de trastornos depresivos de otros orígenes biológicos, cognitivos, comportamentales y emocionales. La depresión como enfermedad no diferencia género. 

Por estos y muchos mitos más que están presentes en nuestra sociedad, es fundamental prestar atención a cualquier señal de cambio significativo y buscar ayuda terapéutica lo más pronto posible.

Psicólogos en Bogotá para depresión

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Referencias: 

  • Retamal, P. (1999). Depresión, guías para el paciente y la familia. Editorial Universitaria S.A., Santiago de Chile
  • Laso, E. (2015). Cinco axiomas de la emoción humana: una clave emocional para la terapia familiar.  Universidad de Guadalajara
  • García, M (2018). Mitos y realidades sobre la depresión. Unidad de educación para la salud Dr. Mariano García Viveros, Departamento de neurología y psiquiatría, Ciudad de México.
  • Contenido académico: Programa Superior de Especialización en Psicología. Trastornos depresivos. (2020), ESNECA

EN RESUMEN: PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué es la depresión?

La depresión es es un trastorno del estado de ánimo, un cuadro clínico incapacitante con la presencia de un ánimo triste o irritabilidad , que puede permanecer por largos periodos de tiempo. La depresión también es una de las protagonistas en la mayoría de los casos de suicidio. Es una enfermedad mucho más común de lo que se comenta socialmente.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

– Tristeza o desmotivación la mayor parte del día, casi todos los días.
– Disminución importante y radical del interés y placer por actividades cotidianas.
– Cambios importantes en los patrones de sueño.
– Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
– Sentimientos de inutilidad y/o culpabilidad excesiva.
– Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse y tomar decisiones.
– Pensamientos recurrentes de muerte e ideas de suicidio.

¿Cómo combatir la depresión?

Debido a que no se recomiendan hacer autodiagnósticos o tratamientos caseros la mejor recomendación es consultar con especialistas en psiquiatría para analizar y diagnosticar desde lo médico aspectos físicos. Igualmente, consultar un psicólogo para evaluar el malestar emocional y la forma adecuada de abordarlo. Por último, consultar con endocrinología para descartar cualquier desbalance hormonal que pueda estar generando o intensificando el malestar emocional.

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