La cultura de la felicidad y ansiedad


Vivimos en la cultura de la felicidad, un mundo donde podemos lograrlo todo, desde pedir una pizza a domicilio, hasta acceder gratuitamente a cursos de física nuclear al otro lado del mundo. Esta abundancia de oportunidades genera, y refuerza, la creencia de que lo podemos y nos merecemos todo. Si nos queda alguna duda, solo basta con abrir cualquier red social y echarle un vistazo a alguno de los influencers que se ha hecho millonario siguiendo su pasión por… ¡las selfies! o seleccionar algo de las incontables bibliotecas audiovisuales de discursos motivadores, retándonos a encontrar razones para no alcanzar nuestros sueños.


A donde mires, todo está configurado para que puedas ser la mejor versión de ti mismo, romper el esquema, hacer de tu pasión un hecho rentable. Esto mientras te mantienes en forma, te encargas de comer saludable, consigues el amor de tu vida y puedes viajar por el mundo manteniendo tu independencia. No solo puedes alcanzar un sueño ¡los puedes alcanzar todos! Al fin y al cabo, la felicidad se construye a partir de los sueños que alcanzamos…


Esta cultura de la felicidad es incesantemente motivadora y parece proponer que, aunque diversa, la felicidad se puede construir en serie. Pero entonces ¿qué pasa con quienes no han llegado a la mejor versión de sus vidas? Será que no lo han querido suficiente, no lo han intentado con tanta fuerza, no han hecho los sacrificios adecuados o no se lo han pedido al universo…debe haber algo profundamente mal en aquellos que no pueden alcanzar todos sus sueños ¿no?

Pareciera que la felicidad no solo es un objetivo que podemos alcanzar, sino que es una imposición. Si no eres feliz, de seguro estás haciendo algo mal. Estos discursos ponen una presión inmensa en quienes lo profesan y en el resto de las personas, porque crean esquemas mandatorios que ya están filigranados en la cotidianidad.


Esta presión se manifiesta en constantes auto-cuestionamientos: ¿Soy el mejor padre/trabajador/pareja? ¿por qué no soy o tengo lo mejor? ¿los demás se darán cuenta que no soy feliz? ¿lo estaré haciendo bien?

Nos hace sentir que siempre hay un nuevo objetivo para poder ser felices. Si la felicidad es un inventario de logros alcanzados, y nuestra identidad depende de esta definición de felicidad…puede ser algo aterrador pensar la posibilidad de que no alcancemos alguno de esos objetivos. Y es justo ahí donde la cultura de la felicidad de traduce en ansiedad.


¿Qué es la ansiedad? ¿Cómo se relaciona con la cultura de la felicidad?


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad es un estado emocional desagradable en la que anticipamos daños o desgracias futuras. Es decir, nos preocupamos porque creemos que algo malo puede pasar. En cierto grado nos ayuda a sobrevivir, pero cuando nos impide hacer cosas, daña nuestras relaciones sociales, interrumpe nuestra productividad laboral o, incluso, nos enferma, es cuando debemos prestarle atención.

Algunos síntomas para prestar atención a la ansiedad

Inmersos en la cultura de la felicidad, es bueno estar alerta a:

  • Sentimientos de extrema preocupación.
  • Cambio repentino de los ciclos de sueño.
  • Cambios inexplicados del ritmo cardíaco, la respiración o los procesos digestivos.
  • Temor excesivo a perder el control.
  • Demasiada irritabilidad o inquietud.
  • Evitación repetitiva de las situaciones que nos generan nervios.
  • Estar haciendo compras impulsivas porque “nos hace sentir mejor” (así estemos muy endeudados).
  • Estar limpiando la casa una y otra vez, así esté limpia.
  • Comer mucho y muy seguido, así no tengamos hambre.
  • Encerrarnos a ver completas las series de Netflix cuando tenemos un trabajo por terminar.

Aunque los síntomas pueden ser muy variados, es la sensación de preocupación constante la que nos puede indicar que estamos pasando por un momento de ansiedad.

¿Cómo podemos trabajar la ansiedad?


Para trabajar contra la ansiedad patológica es importante re entrenar nuestros patrones de aprendizaje y pensamiento, retar las ideas preconcebidas que estructuran nuestra imagen de felicidad, hacer experimentos conductuales, enfrentar nuestros miedos y entrenar a diario las estrategias que nos permitan tener las habilidades necesarias para sobrevivir a la cultura de la felicidad y, de repente, poder llegar a disfrutar de esos espacios que están entre un objetivo y el otro.

La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) puede ayudarnos a hacer todo esto, convirtiéndose en un lugar de autocuidado fundamental para poder tener una mejor calidad de vida.

La Terapia Cognitivo Conductual y la ansiedad

Si quieres conocer más sobre cómo trabajar la ansiedad en la cultura de la felicidad, conocer el enfoque cognitivo conductual y precios de este tratamiento psicológico en Bogotá, no dudes en contactarnos.

-Psicóloga Stefany Valencia-

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4 thoughts on “Cultura de la felicidad y ansiedad

    1. Así es Elsy, nos lleva a la reflexión y nos acerca a una problemática cada vez más común como motivo de consulta.
      Gracias por tu comentario, esperamos que sigan siendo de interés nuestros artículos.

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