La terapia de aceptación y compromiso

La terapia de aceptación y compromiso es un enfoque terapéutico novedoso que se diferencia de la psicoterapia tradicional, en la medida en que su centro no es únicamente la reducción de la sintomatología como único índice de bienestar, sino que intenta transmitir la importancia de la tranquilidad personal, el autoconocimiento, el valor de la experiencia y la acción, como posibilidad de transcender a una vivencia del yo cargada de valor.

Aquí algunos de los principios fundamentales de la terapia de aceptación y compromiso – ACT (por sus siglas en inglés):

“La gente no es sus pensamientos, piensa que lo es, y eso le causa tristeza”

Con esta significativa frase, nos remitimos a uno de los principios básicos de la terapia de aceptación y compromiso, lo cual implica la vivencia consciente de los sentimientos como sentimientos, de los pensamientos como pensamientos, de los recuerdos como recuerdos y así sucesivamente. Al considerar esto, la persona podrá observar desapasionadamente su propia mente, lo que le permitirá reducir el impacto que este acontecimiento verbal está teniendo en su conducta. Con este elemento se busca que la persona tome en cuenta que lo realmente valioso no es solo lo que siente sino lo que hace, y en este sentido no sentirse definido por estos pensamientos.

“El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el hoy es un obsequio, por eso se llama presente”

Mostrar el valor que tiene conectarse con lo que ocurre en el momento presente, las dificultades que trae quedarse prendado en lo que ya sucedió o en lo que aún no ha ocurrido evitando contemplar lo que sí está pasando, dejando pasar por alto un sinfín de señales y claves sumamente importantes, que nos procuran entendimiento del mundo y de nosotros mismos. Lo mencionado anteriormente nos conecta de forma directa con el empleo de la meditación de conciencia plena “Mindfulness” en la terapia de aceptación y compromiso, destacando la amplitud de efectos positivos que puede traer adoptar una actitud de disposición o voluntad para darse cuenta y sostener la atención en lo que ocurre en el presente, proporcionando una disposición de apertura, curiosidad, y aceptación de las sensaciones corporales, los pensamientos y las emociones actuales.

“Uno suele hallar su destino en el sendero que toma para evitarlo”

Esta frase, de forma metafórica, conecta con uno de los principios fundamentales de la terapia ACT: la evitación experiencial. Este elemento se presenta cuando una persona no está dispuesta a permanecer en contacto con sus vivencias internas personales y hace lo posible por variar la forma, frecuencia o susceptibilidad ante estas vivencias. Esto parece sugerir un impulso defensivo hacia el mundo interior que, a larga, en miras a una reducción del sufrimiento, solo nos está conduciendo hacia él. Desde la terapia de aceptación y compromiso se hace el llamado a considerar las implicaciones que puede traer el distorsionar o ignorar aquellos acontecimientos desagradables que nos albergan, lo que no nos permite pasar por ellos “aceptándolos” y dando paso a nuevas comprensiones y significaciones acorde a los principales valores que verdaderamente rigen nuestra vida.

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