Parejas-infieles

Por: Psicólogo Pablo Castillo

Para las parejas infieles pasar por esta situación no es fácil, quien la sufre ve afectada su autoestima y se cuestiona lo que alguna vez pensó del otro, junto con los pensamientos recurrentes al respecto del evento, quien la ejecuta carga con la culpa y el remordimiento, además del deseo de “pasar de página” mientras que ve a su pareja estancada en bucle de malestar y preguntas dolorosas. Pero si bien cada uno de los miembros se ve afectado por la infidelidad como entidades individuales y con su propia percepción, este fenómeno impacta de manera colectiva a una unidad grupal que no siempre se tiene en cuenta, estamos hablando de la relación de pareja.

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La incidencia de la infidelidad en la pareja es clara, no por nada es uno de los principales motivos de consulta en los espacios de terapia de pareja, ocupando una de las 3 mayores causales de problemas en la pareja. En Colombia, la infidelidad es una problemática bastante frecuente, al menos el 82% de los colombianos, entre hombres y mujeres, admiten que han sido infieles, 6 de cada 10 colombianos afirman haber sido infieles al menos una vez en su vida, esto según cifras divulgadas por Datexco*, obtenidas mediante una encuesta en 13 ciudades del país.

¿Cómo cambia la pareja luego de una infidelidad?

Caras de la infidelidad: La pareja 1

Responder a esta pregunta resulta complejo, ya que no se debe perder de vista que existen tantas parejas como tipos de personas en el mundo, esto quiere decir que, ante un mismo fenómeno, la infidelidad, por ejemplo, una pareja puede reaccionar de una manera y otra puede actuar de un modo completamente distinto y hasta opuesto, sin embargo, sí que es posible identificar algunos patrones básicos sobre la incidencia de la infidelidad.

Como primer escenario, y esto se extiende casi que a la totalidad de las parejas, aparece una necesidad de parte de la víctima de esclarecimiento, lo que implica una sucesión de múltiples preguntas sobre el ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿Por qué? de la infidelidad, formulando cuestionamientos que resultan muy difíciles y bochornosos de contestar por parte de quien fue infiel, pero a la vez desgarradoramente dolorosos para quien lo sufrió.

Por otro lado, otra de las respuestas más frecuentes dentro de este panorama es que quien fue infiel empiece a emitir conductas de “recuperación” de su pareja, es decir, la persona que ejecutó la infidelidad, movida por la culpa, empieza a ser detallista, atenta, amorosa y considerada, lo cual no suele tener muy buen resultado, ya que su pareja se encuentra poco receptiva a estas muestras de afecto, que además siente poco orgánicas o sinceras, además de continuar con comentarios o preguntas recriminatorias alrededor del evento. 

Un panorama adicional, poco frecuente, suele ser la búsqueda de recuperación de la relación, pero esta vez por parte de la víctima, quien empieza a seducir, consentir, cuidar y priorizar a quien le fue infiel, todo bajo la lógica de que es la víctima, de algún modo, la culpable de la infidelidad. 

Por último y como era de esperarse, la confianza queda fracturada completamente dentro de la pareja, hay desconfianza constante y bidireccional, alrededor de la repetición, relacionada con la violación de la privacidad, asociada a la retaliación de la víctima e incluso el miedo a que esta “pague con la misma moneda”. Lo anterior suele, con mucha frecuencia, desencadenar en la finalización de la relación, no sin antes atravesar otras problemáticas como la agresión puede ser física, verbal, emocional y a veces hasta económica, que termina por diluir a la pareja y dejar a sus miembros fuertemente afectados. 

La relación y los platos rotos de las parejas infieles: ¿Cómo recoger los pedazos y volver a juntarlos?

Evidentemente una relación no vuelve a ser la misma después de una infidelidad, esperar que eso ocurra es como pretender quebrar un plato y volver a unirlo sin que haya muestra de lo ocurrido, esta posición de “borrón y cuenta nueva” genera la mayoría de las problemáticas derivadas de la infidelidad, desconociendo no solo la incidencia del evento, sino además invisibilizando que, casi siempre, la infidelidad es síntoma de algo más que anda mal en la relación de pareja. 

Caras de la infidelidad: La pareja 2

Para comprender esto pensemos un momento en la técnica japonesa del Kintsugi, este estilo artístico parte de la consigna de embellecer un plato roto, pegando sus piezas separadas con resina espolvoreada con oro, lo cual genera una clara visibilización de las “cicatrices” del plato, pero esta vez, teniendo un propósito ornamental que convierte a un simple plato en una pieza de arte. 

Es aquí donde debemos concebir a la relación como el plato en el Kintsugi, la relación no volverá a ser la misma, no deberíamos pretenderlo, las cicatrices quedarán, pero pueden ser líneas negras definidas, que mantienen la separación de las piezas del plato, o líneas doradas, resistentes, embellecedoras, que dejen a la relación una buena lección en función de mejorar la comunicación, fortalecer la confianza y aprender a funcionar como un equipo coordinado que garantice que la relación resultante del proceso posterior a la infidelidad, sea un espacio de cuidado del otro, pero también de autocuidado, que permita el crecimiento personal, individual y en pareja de sus miembros. 

La confianza, la empatía y la reparación: el pegamento para el plato roto

Reparar la relación no es tarea fácil, muchas veces los miembros de la pareja se esfuerzan realmente para lograrlo, teniendo pobres o nulos resultados, entonces ¿Qué está fallando? El problema suele ser que recurrimos a una o varias de las siguientes alternativas: 

1) Pensamos que evitar hablar del tema solucionará lo ocurrido, ignorar la situación, aunque pensemos en ello constantemente parece ser una buena idea, el popular “pasar de página” 

2) Hablar constantemente del tema, hacer preguntas, indagar hasta el último detalle, acudimos a la necesidad natural que tenemos de “entender” la situación, aunque muchas veces entender lo que pasó no soluciona el dolor que genera.

3) Pedirle a la víctima que deje de pensar en eso, que “lo supere” mencionando incluso que “si decidieron quedarse juntos no era para seguir pensando en el pasado” esto, evidentemente, invalida la emoción intensa que experimenta la víctima y la pone en posición de ser juzgada constantemente por su experiencia emocional. 

Pero si esto es lo que no se debe hacer ¿Qué sí se debería hacer para poder superar la infidelidad como pareja? Indiscutiblemente el primer y más importante paso es asistir a terapia, en este espacio se considerarán todas las variables de la pareja y la situación, para así solventar lo ocurrido, basándose principalmente en los siguientes apartados: 

1) La indagación no ayuda, si bien es importante hablar abiertamente del tema y no ocultar información importante, que pueda ser motivo de una nueva crisis en el futuro, hay que saber ser medidos con este apartado, ya que preguntar detalles muy específicos como “¿Es mejor en la cama que yo?”, “¿Qué te gustó de esa persona?”, “¿Qué tiene que yo no tenga?” o descripciones muy detalladas de cómo fue el o los encuentros, pueden resultar en un incremento importante del dolor experimentado por la víctima y la culpa de quien fue infiel, además de más resquebrajamiento de la confianza. 

2) Decirle a la víctima que “lo supere” es como pedirle a quien pierde a un ser querido cercano que no lo extrañe: no podemos darle a quien sufre por la infidelidad la percepción de que no nos importa su emoción, que es exagerada o que no va al lugar, un acercamiento empático con la emoción del otro siempre resulta bien a la hora de sobrellevar la infidelidad, escuchar al otro, entender por qué siente lo que siente y poder “ponerse en sus zapatos” favorece la posterior recuperación de la confianza.

3) El ejercicio de reparación: como mencionamos antes, el plato no volverá a ser el mismo, pero podemos embellecer sus cicatrices, reparar al otro hace parte importante del ejercicio de reconciliación después de una infidelidad y que esto no se mal entienda, reparar al otro no es empezar a dar muestras de afecto artificiales, impulsadas por la llama de la culpa, sino que más bien consiste en un ejercicio genuino de darle relevancia a la emoción del otro y procurar garantizarle bienestar, en un ejercicio de cuidado de esa persona y de la misma relación.

No podemos nunca perder de vista que una infidelidad rompe completamente las dinámicas que permiten a la pareja funcionar, es por esto que nunca debemos escatimar esfuerzos en conseguir herramientas para dar solución a esta y otras dificultades que la relación presente, es por esto que consultar un profesional siempre es la mejor opción para solventar lo ocurrido.

Para conocer más acerca de Terapia de pareja, puedes contactarte con nosotros.

* https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12142365

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