Mano de un cuidador sosteniendo la mano de un adulto mayor, con un plato de comida sin tocar al fondo.

Por Psicóloga Angie Sabogal

En el Día Mundial de la Salud Mental nos preguntamos: ¿quién cuida de los cuidadores?

Este 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental y queremos hacer énfasis en unas personas que siempre están acompañando a otros: los cuidadores. Pueden ser los hijos que cuidan a sus padres, los padres que cuidan a sus hijos, la esposa, el esposo, un conocido. Personas que están de forma incondicional, acompañando física y psicológicamente. Pero hoy queremos preguntar quién cuida de ellos.

La sobrecarga del cuidador

Hay momentos en los que los cuidadores ya no pueden ni siquiera cuidar de sí mismos, y aun así no pueden parar. Tienen a su cargo a otra persona, a veces a varias. Y no son pocos.

En un estudio donde se aplicó el cuestionario de evaluación de sobrecarga del cuidador, se identificó que el 68% son mujeres, y que no tienen tiempos de descanso de su labor porque incluso viven con las personas a quienes cuidan.

Señales en el cuerpo y en las emociones

Si eres cuidador, o conoces a alguien que lo es, vale la pena preguntarse cómo están sus hábitos de alimentación y de sueño, y cómo está su estado físico. El cansancio, los dolores de cabeza y de estómago no siempre son solo malestar físico. Son zonas del cuerpo donde nuestras emociones también encuentran lugar para somatizarse.

De hecho, en las evaluaciones que se les hacen, los cuidadores reportan agotamiento crónico, irritabilidad y emociones intensas de ansiedad y tristeza. Y muchas veces ni siquiera pueden ir al médico o a terapia, por temas financieros o por falta de tiempo.

Los cuidadores también merecen salud mental

Con esta información queremos recordar que no podemos abandonar a los cuidadores. Ellos también merecen tener salud mental. Se entiende que hacen su labor por amor a quienes cuidan, pero igual que todos, necesitan espacios personales que fortalezcan su autocuidado y su calma.

A muchos les cuesta poner límites a los familiares y delegar funciones, porque creen que nadie más puede cuidar a su familiar como ellos lo hacen. Otras veces es porque no tienen las herramientas para pedir ayuda.

Cuando el radar se apaga

En el espacio psicológico, estas personas suelen llegar con una sensación de fortaleza y resiliencia. Se muestran felices, sienten que nada les está afectando, que todo está “bien”. Lo que ha pasado es que, sin darse cuenta, han apagado su radar, ese detector que les dice cómo se sienten realmente a nivel físico y emocional. Con tal de poder seguir cuidando al otro, han aprendido a callar lo que sienten.

Por eso este es un recordatorio de lo importante que es pedir ayuda profesional: un espacio donde puedas expresar lo que tanto te has guardado y transitar el cansancio, la culpa, el enojo, los miedos.

Un llamado también para quienes no son cuidadores

Y también es un llamado para quienes nos leen y no son cuidadores. Muchas veces nos hemos sentido superhéroes, creyendo que podemos con todo, solos, pero en el fondo estamos evitando sentir. Nos faltan herramientas para afrontar nuestras emociones de forma asertiva, y a veces ni siquiera sabemos qué necesitan nuestro cuerpo y nuestros pensamientos.

Estamos aquí para escucharte y acompañarte en un espacio terapéutico, con evidencia científica, empatía y compasión, donde tu salud mental sea la prioridad; por lo anterior, quiero dejarte como reflexión final: ¿hace cuánto no te pones en prioridad?

Si quieres dar ese primer paso, agenda tu cita por WhatsApp.

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