Diván en el psicoanálisis

Por: Psicólogo Mauricio Trujillo

La terapia psicoanalítica es una forma de tratamiento que se utiliza para explorar y comprender los pensamientos, sentimientos y traumas subyacentes de una persona. Una de las características más distintivas de la terapia psicoanalítica es el uso del diván.

El diván, es una cama o sofá largo y cómodo donde el paciente se recuesta durante las sesiones, fue introducido por Sigmund Freud, considerado el padre del psicoanálisis. Aunque puede parecer un elemento decorativo o simplemente un lugar para descansar, el diván cumple un papel fundamental en la terapia psicoanalítica.

Entonces, ¿por qué se utiliza el diván? ¿Cuál es su propósito en la terapia psicoanalítica? En este artículo revisaremos estas preguntas y analizaremos cómo esta herramienta contribuye al proceso terapéutico.

1. Fomenta la libre asociación: El diván proporciona al paciente un espacio seguro y cómodo donde puede relajarse y sentirse libre para compartir sus pensamientos sin restricciones. Al estar acostado, el paciente no tiene que preocuparse por mantener contacto visual con el terapeuta, lo que reduce las inhibiciones y facilita la expresión de pensamientos e ideas inconscientes.

2. Estimula la transferencia: La posición del paciente en el diván fomenta la transferencia, uno de los conceptos clave del psicoanálisis. La transferencia ocurre cuando los sentimientos y emociones dirigidos originalmente hacia figuras importantes en la vida del paciente son proyectados sobre el terapeuta. Al estar acostado en una posición similar a la de estar en la cama, el paciente puede sentirse más cómodo y seguro para expresar sus emociones y experiencias más profundas.

3. Ayuda a acceder al inconsciente: Freud creía que los pensamientos y sentimientos inconscientes son la clave para comprender los problemas psicológicos. Al estar en una posición relajada en el diván, el paciente puede entrar en un estado de relajación profunda similar al sueño o la meditación. Esto facilita el acceso al contenido del inconsciente, permitiendo que se revelen recuerdos reprimidos y conflictos internos.

4. Promueve la concentración: Al no tener distracciones visuales directas, como mirar al terapeuta o moverse por la habitación, el paciente puede concentrarse más plenamente en su propio mundo interno. Esta falta de estímulos externos permite que surjan pensamientos y asociaciones libres sin interrupciones, lo que facilita la exploración profunda del psiquismo del individuo.

5. Crea una atmósfera de anonimato: El diván proporciona una sensación de anonimato y separación entre el paciente y el terapeuta. Esto ayuda a disminuir cualquier inhibición o temor que pueda surgir al compartir experiencias íntimas o embarazosas. Al estar acostado con los ojos cerrados o enfocados hacia afuera, el paciente puede sentirse protegido y seguro para explorar áreas sensibles de su vida sin miedo a ser juzgado.

Es importante tener en cuenta que no todos los terapeutas psicoanalíticos utilizan el diván en su práctica. Algunos optan por otras formas de configuración de la sala o prefieren que el paciente se siente frente a ellos. La elección del uso del diván depende del enfoque y la preferencia personal del terapeuta, así como de las necesidades específicas del paciente.

Fuentes: 

Blass, R. (2011), Introduction to ‘On the value of “Late Bion” to analytic theory and practice. International Journal of Psychoanalysis, vol. 92.

Freud, S. (1912), Sobre la dinámica de la transferencia. Amorrortu, vol. XII, Buenos Aires, 1975.Tejedo,A. (2020). Uso del diván y del cara a cara en la terapia psicoanalítica. Aperturas Psicoanalíticas (65). Recuperado de: http://aperturas.org/articulo.php?articulo=0001127

¿Te resultó útil este contenido?

Haz clic en las estrellas para votar

Votación promedio 0 / 5. Número de votos: 0

Deja una respuesta

Call Now Button